Por Juan Pablo Ojeda

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este lunes la tensión en Medio Oriente al advertir que su gobierno podría bombardear Omán si considera que el país interfiere en sus objetivos frente a Irán y en la disputa por el estratégico estrecho de Ormuz.

La amenaza fue realizada durante una entrevista telefónica con Fox News, en la que Trump afirmó que Estados Unidos atacaría a Omán si se interpone en el camino de Washington. Sus declaraciones ocurren mientras el gobierno omaní mantiene conversaciones con Irán para establecer mecanismos que permitan recuperar el tránsito comercial por el estrecho.

Omán ha desempeñado durante años un papel de mediador en conflictos y negociaciones de la región. En esta ocasión, sus contactos con Teherán buscan encontrar una salida para el tránsito marítimo en Ormuz, una zona fundamental para el comercio internacional de petróleo y gas. Antes de la actual crisis, por este estrecho circulaba aproximadamente una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas natural licuado.

El escenario se complicó todavía más porque este lunes venció el plazo de 60 días establecido en un memorando firmado por Estados Unidos e Irán en junio para avanzar hacia un acuerdo que pusiera fin a las hostilidades y permitiera negociar asuntos como el programa nuclear iraní y las sanciones estadounidenses.

Trump aseguró que Irán debe rendirse para poner fin al conflicto y reiteró que su principal objetivo es impedir que Teherán consiga un arma nuclear. También afirmó que no tiene prisa por alcanzar un acuerdo con el gobierno iraní.

Mientras tanto, Irán advirtió que podría adoptar una postura militar completamente ofensiva en el estrecho de Ormuz si fracasa la vía diplomática, lo que aumenta el riesgo de una nueva escalada regional.

La disputa alrededor de Ormuz también tiene consecuencias económicas internacionales. La interrupción del tránsito marítimo ha afectado el suministro de energéticos y contribuido al aumento de los precios del petróleo, mientras los gobiernos y mercados siguen de cerca cualquier señal de una ampliación del conflicto.

Por ahora, las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas, mientras Omán intenta mantener abierta una vía diplomática para garantizar el tránsito marítimo por uno de los pasos comerciales más importantes del mundo.

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